Légendes

Las leyendas monetales

Las monedas antiguas de la Península Ibérica utilizaron varios sistemas de escritura; griego, púnico, latín, paleohispánico septentrional, meridional y del suroeste, junto a glifos singulares y contramarcas (Ripollès y Sinner 2019; Velaza 2019; Correa y Guerra 2019). Durante los siglos V-II a.C., sólo Emporion y Rhode utilizaron la escritura griega, empleando un alfabeto bastante normalizado, por lo que reproducir sus glifos no supone ninguna dificultad. Las leyendas latinas de las cecas de la Ulterior, se encuentran en situación similar a las griegas, ya que desde que se introdujeron, a inicios del siglo II a.C., utilizaron un alfabeto muy regular. Por lo tanto, las leyendas griegas y latinas pueden representarse sin problema utilizando fuentes Unicode que pueden ser leídas y mostradas por todos los navegadores en cualquier dispositivo conectado a internet. Aunque sus signos más comunes no presentan dificultades, es cierto que también incluyen ocasionalmente algunas formas especiales como por ejemplo las letras latinas volteadas o invertidas. Las restantes escrituras, especialmente la púnica e ibérica, presentan múltiples problemas, ya que sus numerosas variantes gráficas no tienen cabida en el modelo altamente normalizado de Unicode.

Las emisiones con leyendas púnicas de los siglos III-I a.C. pueden organizarse en diversos grupos, de acuerdo con la variante de la escritura púnica que utilizaron (Alfaro 1991 y Alfaro 1998). En primer lugar se encuentran las cecas que emplearon una escritura púnica bastante normalizada como Gadir, Ebusus, Seks, Olontigi e Ituci. Un segundo grupo incluye todas aquellas cecas que adoptaron la escritura neopúnica con numerosas licencias y singularidades como Ebusus, Malaca, Abdera y Seks. Y en tercer lugar existen aquellas que utilizaron una escritura neopúnica aberrante, también conocida con el término libiofenicio, un grupo que incluye talleres como Asido, Lascuta, Bailo, Iptuci, Turri-Recina, Oba, Vesci o Arsa, que emplearon numerosos glifos que apenas se distinguen unos de otros y que resultan de difícil lectura.

Las monedas de Iptuci son un buen ejemplo de la diversidad de las leyendas neopúnicas aberrantes y de las dificultades que presentan para la identificación de sus signos (figura 1). Sus epígrafes están formados por glifos verticales, angulares o redondeados cuya notable variedad de formas impide identificar el signo al que corresponden. Afortunadamente, muchas de las monedas de este grupo también muestran leyendas latinas que mencionan el topónimo de la ciudad emisora, lo cual es de gran ayuda a la hora de sugerir valoraciones de los signos y localizar la ciudad.

Las leyendas desarrolladas con las diferentes escrituras locales ibéricas también se caracterizan por presentar numerosas singularidades (Ripollès y Sinner 2019). La escritura septentrional paleohispánica o ibérica, está constituida por 28 signos con valores fonéticos bien conocidos, pero con numerosas variantes formales en su aplicación como parte de leyendas monetarias. Aunque muchas cecas fueron muy regulares en la elección de los signos, otras como Arsaos o Sesars, fabricaron series muy inconsistentes, en las que sucesivamente se alternaron y mezclaron diferentes alógrafos. La escritura meridional paleohispánica o ibérica es peor conocida que la septentrional, ya que las incertidumbres relativas a los valores fonéticos de algunos de sus signos son mayores. El número de cecas que emplearon la escritura ibérica meridional es reducido y se localiza en el sureste de la Península Ibérica. Sus series también ofrecen una notable variabilidad de formas.

Otras leyendas, también referidas como ibéricas, son indescifrables o utilizaron formas inexistentes tratando de emular signos, como sucede con las dracmas ibéricas de imitación ampuritana (Villaronga 1998). Sólo una pequeña proporción de las leyendas que aparecen sobre estas dracmas ibéricas son inteligibles (De Hoz 1995). En algunos casos, los grabadores se limitaron a copiar la leyenda griega EMΠORITΩN, pero en muchos otros crearon signos desprovistos de sentido. Estos tipos copiaron diseño y leyenda como un todo, por lo que el sentido de estas últimas es meramente ornamental, sin ninguna pretensión de aportar un significado particular al conjunto.

Considerando todas estas circunstancias, resulta indudable que la elaboración de un catálogo riguroso de tipos monetarios exige de un repertorio gráfico amplio de glifos que permita reproducir con fidelidad los diferentes signarios, sus abundantes variantes e incluso todos aquellos trazados carentes de significado. Las fuentes Unicode pueden utilizarse para reproducir las leyendas griegas y latinas, aunque unas pocas formas singulares como nexos o los cambios de orientación, lógicamente no formen parte de su estándar. Los problemas surgen principalmente a la hora de representar las leyendas púnicas e ibéricas, ya que las fuentes de Unicode no cubren la amplia variedad de grafemas existente en dichos signarios. Resulta comprensible que no sean adecuados para formar parte de dicho estándar los numerosos alógrafos de un mismo signo, las formas de uso puntual o aquellos cuyo valor fonético es desconocido. Por lo tanto, el sistema internacional Unicode no ofrece una solución completa a las necesidades del proyecto, debido a su naturaleza altamente normalizada, inapropiada para incorporar signos raros o de significado desconocido que, por el contrario, en el seno del proyecto MIB tienen un elevado interés. La necesidad de representar un conjunto tan amplio de signos y variantes, donde en ocasiones debían combinarse los caracteres Unicode junto a otros sin normalizar para reproducir leyendas monetarias, estuvo presente desde un comienzo en relación con el desarrollo del sistema de gestión Numisdata.

La representación digital de los signarios

En el año 2000, Pere Pau Ripollés comenzó a dibujar grafemas y a organizarlos en caracteres de fuentes tipográficas para representar con precisión las leyendas de las monedas antiguas de la Península Ibérica en libros y artículos académicos. Cuando en 2017 comenzó el planeamiento digital del proyecto MIB, ya se encontraban disponibles diversas fuentes que incorporaban prácticamente la totalidad de grafemas y contramarcas utilizados en las monedas de la Península Ibérica, entre los siglos V a.C. y I d.C. Dicho repertorio se distribuía en seis fuentes paleohispánicas, tres púnicas, una con caracteres especiales y tres de contramarcas que eran plenamente operativas para ser utilizadas con cualquier programa común. Este sistema de trabajo basado en el uso de fuentes tipográficas proporcionaba el repertorio gráfico de referencia, pero no servía para desarrollar el entorno de trabajo en línea ni el proyectado catálogo web. El proyecto MIB establecía un nuevo contexto de trabajo y publicación que requería diseñar un modelo de generación de leyendas que fuese compatible con cualquier navegador.

La idea de configurar una herramienta que permitiese construir y gestionar las leyendas de las monedas surgió desde el momento en que se comenzó a trabajar con Dédalo en el proyecto digital MIB. El objetivo era generar en Numisdata un entorno donde el usuario pudiese organizar y seleccionar los abundantes glifos de estas escrituras antiguas, ajenos a un sistema normalizado, y pudiese combinarlos con caracteres estandarizados como los griegos o latinos.  La posibilidad de iniciar un proceso de normalización de las escrituras paleohispánicas antiguas dentro del consorcio Unicode también fue contemplada, pero no resolvía por completo el problema y, por lo tanto, fue descartada. El proceso de regularización de nuevos signarios resulta lento y complejo, y no contempla el registro de alógrafos múltiples ni de caracteres con valor fonético desconocido o carentes del mismo. Resulta lógico que estos alógrafos monetarios no tengan cabida en un sistema de codificación cuya finalidad no es documentar variantes. Pero también es comprensible que dentro del proyecto MIB resulte de utilidad llevar a cabo un registro meticuloso de las mismas, inevitablemente sujeto a un cierto grado de subjetividad en la elección de las formas. Otro inconveniente de este modelo de estandarización, que se manifiesta a medio plazo, es la dificultad para incorporar actualizaciones a medida que se vayan documentando nuevos signos. Aunque la representación de algunos glifos en el consorcio Unicode resulta necesaria, lo cierto es que muchos otros son raros o poco comunes y no hay razón para incorporarlos a dicho estándar, aunque su representación en el ámbito del catálogo MIB resulte relevante. No obstante todo ello, cabe recordar que, afortunadamente, una iniciativa reciente ha comenzado el proceso de normalización de los signos de la escritura ibérica septentrional (Ferrer et al. 2015).

Dentro de Numisdata, los grafemas podían incorporar mayores capacidades si se gestionaban desde una sección estándar de la base de datos, lo que de entrada permitiría adjuntarles meta-información. Su incorporación como recurso gráfico de una sección resolvería la mayoría de las limitaciones del estándar Unicode, eliminando posibles conflictos y permitiendo asociar información adicional a los glifos para establecer sus parámetros de búsqueda. Cualquier actualización funcionaría de forma interna y externa sin necesidad de instalación adicional de archivos. Sin embargo, los glifos se almacenarían en una tabla básica que no permitiría realizar agrupaciones ni ordenaciones personalizadas, operaciones que resultaban esenciales para organizar esta información compleja. La solución definitiva devino rápidamente en su integración en el sistema, pero no a través de una sección estándar, sino a través de los tesauros, una sección con relaciones jerárquicas dentro de Dédalo que proporciona libertad absoluta para llevar a cabo ordenaciones y agrupaciones complejas de los contenidos.

La organización de los glifos en tesauros

El proyecto contaba desde su inicio con un vasto repertorio gráfico formado por cientos de signos con los que se podían representar casi todas las leyendas de las monedas antiguas peninsulares. A pesar de esta ventaja inicial, resultaba necesario realizar un importarte esfuerzo para hacerlos operativos y ampliar sus capacidades dentro del nuevo sistema de gestión de contenidos. Tras su incorporación a los tesauros de Numisdata sería posible; a) ordenar y agrupar los glifos, b) asociar información a cada signo, c) realizar búsquedas en los diferentes alfabetos, d) crear y editar leyendas mediante una herramienta amigable y e) compatibilizar la visualización de los epígrafes resultantes con cualquier navegador.

Los tesauros en Dédalo se caracterizan por adoptar y compartir un único modelo de ficha cuyo campo término constituye el concepto principal de las mismas. Dichos registros se muestran en una interfaz en árbol, donde los términos descriptores se pueden mover libremente y agrupar jerárquicamente. En los tesauros de signos el campo término incluiría las descripciones diferenciadas de los diferentes grafemas (p. ej.: ki invertida, r con pedúnculo alargado, a regular 1, a regular 2…). Sus dibujos vectoriales se incorporarían en un campo de imagen en formato SVG. Los registros de los tesauros también permitirían asociar a cada glifo información adicional en los diferentes campos. Así, cada signo se podría por ejemplo enriquecer con definición, descripción, cronología, geolocalización y mediante relaciones con otros registros del tesauro. 

La configuración final de los conjuntos de glifos en Numisdata debería quedar organizada en seis tesauros; griego, latín, púnico, y los paleohispánicos septentrional, meridional y sudoccidental. Además se añadieron dos tesauros más que estarían destinados a reunir símbolos y contramarcas. Puesto que los glifos pueden ser organizados en grupos y subgrupos, resulta posible presentarlos en orden dentro de las jerarquías a partir de su valor fonético y su forma. La ordenación resulta fácil cuando los signarios son bien conocidos, pero se complica cuando hay que agrupar glifos de significado incierto o formas singulares. 

Para la transferencia de toda la información almacenada en los archivos de fuentes TTF, primero era necesario exportar todos los grafemas que contenían estas fuentes como archivos SVG individuales. El formato gráfico vectorial SVG, de código abierto, fue la opción elegida para la representación gráfica dentro de Dédalo, al tratarse de un estándar dentro del World Wide Web Consortium (W3C) con una amplia implementación, que mantiene la capacidad de edición vectorial. Los glifos fueron organizados en carpetas según su valor fonético (vocales, consonantes, sílabas o nexos) y, dentro de las mismas, en subcarpetas según su forma (por ejemplo; a_1_Triangular inclinada, a_2_Triangular inclinada con pedúnculo, a_3_Triangular ángulo recto, a_4_Triangular ángulo recto con pedúnculo, a_5_Redondeada, a_6_Redondeadas con pedúnculo). En este segundo nivel de descripción formal resulta inevitable operar mediante los criterios subjetivos del equipo investigador. Una vez seleccionadas las formas y organizadas, el siguiente paso consistía en crear los correspondientes tesauros epigráficos dentro de Dédalo, reproduciendo las jerarquías de carpetas y subcarpetas utilizadas para ordenar los archivos SVG. Tras su importación a Numisdata, sería posible adjuntarles información lingüística, temporal, espacial o de cualquier otro tipo, lo que permitiría realizar búsquedas de los mismos bajo diversos criterios.

Tras la conversión e incorporación de esta información epigráfica, era necesario desarrollar una herramienta para crear y editar leyendas dentro de Dédalo. Los nuevos tesauros de escrituras antiguas, símbolos y contramarcas incluían un total de 2177 glifos en mayo de 2019. El sistema Numisdata debía proporcionar una herramienta que permitiese a los investigadores crear y editar leyendas de una manera fácil. Para ello se diseñó una herramienta donde junto a la imagen de cada tipo se pudiesen buscar glifos escribiendo sus descripciones en un campo de texto. El campo destinado a las leyendas permite además combinar caracteres Unicode junto con cualquier glifo SVG de las escrituras paleohispánicas o púnica, lo que proporciona la versatilidad necesaria para representar todo tipo de epígrafes. El resultado final de esta configuración es que cualquier navegador de cualquier dispositivo puede visualizar sin problemas las leyendas, lo que puede considerarse como un logro decisivo para la presentación de los tipos monetarios en el catálogo web monedaiberica.org.